sábado, 24 de noviembre de 2018

MERCEDES FERRER - "ENTRE MI SOMBRA Y YO" (1986)

**Continuamos con el segundo reportaje sobre discos de Mercedes Ferrer. En la entrada anterior de este blog, podéis leer el especial sobre su LP “Carne y Verso” (2018) y para ver como Ella llegó hasta aquí, retornaremos casi casi al principio de su carrera y volaremos unos 33 años atrás.


MERCEDES FERRER: “ENTRE MI SOMBRA Y YO” (EPIC – 1986)

(Ó UN DIAMANTE NEGRO RESPLANDECIENTE EN LA PENUMBRA)


Entre su sombra y ella existen enormes dosis de talento.

Con tan solo 22 añitos, lanzó este arriesgado trabajo primerizo la rockera madrileña, resultando uno de los más sobresalientes álbumes de toda su trayectoria.

Extremadamente valiosa su manera de jugársela, por entonces.


Todo el impactante existencialismo sonoro que ella venía apuntando con el grupo LA LLAVE desde 1985, se acabó de plasmar en este estremecedor debut en solitario, de 1986, creado por una jovencísima intérprete, donde se produjo una veraz explosión de toda su creatividad y efectismo.


Portada original del LP de 1986.


En otras palabras, una mezcolanza pop, rock, jazz, funk o new wave, pasado todo ello por el peculiar cedazo de la propia Mercedes Ferrer. Un LP hecho al servicio del ARTE más puro y cristalino, sin impurezas ni simplonerías que le resten valor.
Como guinda, ahí asoman también los ecos de THE DOORS, JOY DIVISION o THE CURE, entre otras bandas.

Indudablemente...heredera del post-punk.
UN DIAMANTE NEGRO QUE BRILLA EN LA PENUMBRA, EN 1986.
(Fotografía: Eduardo Trías)


Sus particulares “extrañezas con ritmo” se inician ya con la boxística “EL GOLPEADOR”, la cual ya te introduce en el disco directamente, sobre todo con un estribillo y un brío que conquista la memoria.

Maxi-single de la popular “El Golpeador”
con “El Arte de Andar” y “Europa” de acompañantes.

La poderosísima “EL ARTE DE ANDAR” (y muchas otras del álbum) parece sacada de una cruda película de cine negro. Aquí, por ejemplo, el trabajo del bajista funk Fernando Illán es sencillamente antológico y al unísono perturbador, es decir, que el pecho se encoge angustiado ante sus fantasmagóricas y pantanosas cuatro cuerdas.

Los nebulosos coros complementan la austera y, a la vez, afilada voz de Mercedes y ese saxofón lejano, entrecortado y confuso da el pespunte a una verdadera maravilla de corte. Esta más que prodigiosa canción de la crack centropeninsular, cumple con la norma general de la obra: algo enigmáticas letras que conducen a jugosos laberintos de comprensión auditiva:

"El arte de andar tienen que verte.        
      La frialdad juega en tu mente.
Tienes que postar rápidamente.        No puedes hablar.
Intentas perderte con un vaso de whisky
    en las manos y la soledad.
Ropa y perfume diario     y una copa más".

El arte de andar”: una escena maestra de 1986
¿Se adivina aquí una historia de alcoholismo? (Pulsar el play para comprobarlo)


La culta dedicatoria a la hermosa y prestigiosa filósofa, psicoanalista y escritora rusa “LOU SALOMÉ” (1861-1937), supone otro de los temas más emblemáticos y después, “TODOS LOS GRITOS” se planta como sencillamente imparable, compleja y desgarradora. Las guitarras de Ferrer y de Jose A. Romero, durante toda la obra, se muestran como feroces enemigas de los convencionalismos y como deseando abrazar sonoridades avanzadas a su tiempo.

Luego, el apasionado y lírico reproche contra las maquinaciones del Viejo Continente, “EUROPA”, te ata y amordaza, con decisión, en la silla donde estés sentado escuchándola y es que Mercedes teatraliza sus cuerdas vocales con una elocuente subliminalidad, por expresar de algún modo esos contrastes. La expeditiva batería de Sergio Castillo, el cual toca aquí como si se estuviera jugando la vida, también ayuda a que, este frenético rock y este trabajo en general, penetren en tus cartílagos del oído como pocas veces.

Así, Europa se duerme, cayendo en un sueño ácido”

Las sinuosas y algo indescifrables reflexiones sobre un rudo marinero en “EL MIEDO A LAS OLAS”, la inquietante narración sobre un criminal en “A SANGRE FRÍA” (como si Mercedes pusiera banda sonora a la conocida novela de Truman Capote) o la historia de descolorido y profundo desamor de la propia “ENTRE MI SOMBRA Y YO”, mantienen la superlativa calidad de tonalidad azabache que impregna todo este cancionero. 


Pero es que cuando irrumpe la hipnotizante “ZULEMA”, ésta eleva aún más la tensión arcana y es que, además se intuyen las espinas vitales dentro de la correspondiente crónica “ferreriana”.
Es impagable aquí la manera de vocalizar de Mercedes y es que, por ejemplo el verso “Zulema, está despieeeerta yaaaaaaa” se desliza como si toda la realidad se inclinase, por un momento, hacia una atractiva arritmia.

La historia de Zulema contada y cantada por M.F.

Si poetas franceses como Rimbaud, Verlaine o Baudelaire hubieran podido escuchar este LP, éstos se pasarían todo el tiempo dando el visto bueno a las narraciones “beat” de Ferrer, la cual plasma vivencias de personajes turbios, marginales, atormentados o bohemios, efectivamente.


Por contra y sin dar respiro, de repente, en el nervioso latigazo siguiente, “COMO UN CAMALEÓN”, se vuelven a acelerar los latidos del corazón hacia una senda amenazante tomada por un hombre inestable y aunque la cosa vuelve a apaciguarse en la postrera “CREENCIA Y CAÍDA” el caso es que, definitivamente la sensación de melancolía, rabia, soledad, preocupación e incertidumbre sonoras no cesan, alcancen la velocidad que alcancen, a lo largo de las 11 piedras preciosas de ENTRE MI SOMBRA Y YO: sin duda...     ¡el LP más explorable de toda su carrera!

Como un Camaleón” es Mercedes, artísticamente;
al igual su adorado David Bowie.


En definitiva, una M.F. inmensa e inmersa en una representación artística de furia, penumbra, denuncia, misterio, inconformismo, delicadeza y todavía más sensaciones, las cuales cuesta definirlas, por suerte. 

 Un extraordinario y meritorio LP de ilimitada belleza      anti-comercial, el cual transcurre con asombrosa cohesión entre sus piezas y que se desarrolla como si soñases despierto en una gélida playa nocturna, es decir a las 3 de la mañana en invierno pero resultase inexplicable y contradictoriamente agradable toda esa consciencia pesadillesca.

¿Pensando aquí Mercedes los pasos que dará en su primera obra en solitario?
(Foto: Eduardo Trías)

Fue un momento, aquel de mediados de los 80, donde la Movida había terminado y la música española rastreaba ya otras identidades musicales. Resultó una época de 1986, donde la mayoría de la prensa especializada española apoyó este experimental salto de la valerosa vocalista madrileña y donde, bajo mi punto de vista, Mercedes era ya una “realidad del pop-rock español” y no solo una “promesa”. Por desgracia, el Gran Público Ibérico, ignoró el álbum y no lo comprendió, salvo unos pocos que sí paladearon convenientemente ese milagro construido por la profesora Ferrer.

Es como si aquella veinteañera rebelde se hubiera convertido en una especie de “dark star” hispana, la cual le soltó un heróico gruñido a la todopoderosa mercadotecnia, la cual parece atrapar a infinidad de otros artistas.

Unos retadores ojos que ansían el total riesgo musical:
Mercedes en 1985, justo antes de iniciar su recorrido en solitario.
(Foto: José Luis Prieto)

Aunque a lo largo de su trayectoria, Mercedes se ha mostrado espectacularmente variada y magna, sin embargo, se plantea una hipótesis de esas que parecen pertenecer a un universo paralelo: ¿Qué hubiera ocurrido si M. Ferrer hubiera seguido publicando discos en esta misma línea de éste de 1986? ¿Se hubieran vuelto sus acordes cada vez más y más estrafalarios, sorprendentes, fascinantes y sombríos?

¿Se sorprendió sanamente, incluso a sí misma, con su genial obra de 1986?
¿Debió ser ésta la portada elegida para el álbum?
(Foto: Pato Romero-Valdespino Jiménez)

Mi opinión personal es que también hubiera resultado pero que muy acertado emprender otros esforzados y temerarios viajes en busca de aún más perfeccionados “diamantes negros”, por parte de nuestra protagonista. Sin embargo, solo ella y nada más que ella guarda bajo llave la respuesta a esta conjetura y mientras, solamente nos queda imaginar como hubieran evolucionado muchas más obras absolutamente post-punk de la nº1 del rock and roll español, como es MERCEDES FERRER.

**Coda literaria:
**Compuse un Micro-Poema sin título,
basado en sus títulos de sus canciones de 1986:

TODOS LOS GRITOS, A SANGRE FRÍA, QUE PRONUNCIA EL GOLPEADOR COMO UN CAMALÉON, SON MOTIVADOS POR UNA CREENCIA Y CAIDA DE ZULEMA Y DE LOU SALOME POR EL MIEDO DE AMBAS A LAS OLAS Y A EUROPA.

A TODO ESTO SE LE LLAMA:
EL ARTE DE ANDAR ENTRE MI SOMBRA Y YO.

Artículo escrito y moldeado por Txus Iglesias


**Grabado en Mediterráneo Estudios (Ibiza) y remezclado en Londres, en el álbum ENTRE MI SOMBRA Y YO intervinieron los siguientes músicos:

MERCEDES FERRER: Afilada Voz más guitarra y piano.

FERNANDO ILLÁN: Grandioso Bajo.

JOSÉ ANTONIO ROMERO: Escalofriantes Efectos, además de guitarra y piano.

ARTURO SORIANO Y JORGE PARDO: Saxofones de corte “noir”.

SERGIO CASTILLO: Enérgica Batería y percusión + programming y producción.

CARLOS NAREA: Sofisticada producción y también coros.

JOSE LUIS FERRER (hermano e inestimable apoyo de Mercedes): Coros.

JAVIER MORA: Envolventes Teclados.

CHEMA LLORENS: Caja de ritmos con vida propia.

*(Illán, Romero y Soriano ya estuvieron, con Mercedes, en el grupo LA LLAVE).


***Se puede comprar el LP en este enlace: 

En versión CD, hay que adquirirlo en un pack de 2 discos sacado por CBS-Epic Records, que también porta TENGO TODAS LAS CALLES, de 1988.


domingo, 11 de noviembre de 2018

MERCEDES FERRER - "CARNE Y VERSO" (2018)


**Comenzamos aquí una serie de reseñas
 sobre álbumes de la músico madrileña Mercedes Ferrer.

MERCEDES FERRER - “CARNE Y VERSO” (Autoeditado - 2018)


Pocas veces la belleza física y el talento se funden para formar una conflagración sonora única que trasciende más allá de la mera ambición comercial o la banal intención por formar parte de las tendencias pasajeras musicales que inundan el panorama por estos días. Y si hay alguien que endorsa en su totalidad esa majestuosidad artística engarzada con una inigualable hermosura corpórea no es otra sino MERCEDES FERRER.


Fotografía de portada: Juan Pérez-Fajardo


Más de 30 años de carrera musical avalan la trayectoria de esta cantautora madrileña cuya formación tan ecléctica y, valga decirlo, privilegiada, la han convertido en un referente musical obligado de la música en el idioma de Cervantes, aún y cuando en cierta forma su trascendencia en las listas de popularidad se ha visto menguada por la oferta masiva.

Es así como después de casi 9 años de haberse publicado su anterior trabajo, “Travesía” (confeccionado en su totalidad en tierras mexicanas), se ha lanzado su nuevo álbum “CARNE Y VERSO”, que aunque también fue concebido en México, ha visto la luz varios años después ya en España, resultado de una exitosa campaña de crowdfunding en donde sus propios seguidores, convertidos ahora en mecenas, han tenido el honor de contar con una mención dentro de las páginas del librillo que acompaña al álbum y que además está repleto de fabulosas imágenes creadas por el propio padre de la artista, al menos durante la primera edición del mismo.

Y la obra arranca con tanta fuerza que uno no puede interrumpir la escucha del disco porque a cada minuto es posible encontrar algo nuevo con lo que sentirse fascinado dentro de los 10 temas que lo componen. Ya sea la música, las letras, la exquisita voz de Mercedes que sigue mostrando esa tesitura irresistible que engalana desde siempre en sus interpretaciones, o la combinación de todos los elementos para formar al unísono una experiencia a la que vale la pena dedicarle no una, sino varias reproducciones.

ACTO DE FE” es el banderazo de salida del disco (que también fue elegido efigie para fungir como primer sencillo del álbum) con un despegue que desde los primeros segundos contagia de la energía que transmiten las guitarras eléctricas, la batería y el poderío que demuestra Mercedes apenas en los primeros versos y que no decaen en ningún momento a lo largo de toda su longitud.

Creímos en la riqueza del lenguaje que heredamos,
Habiendo cosas que duelen más, incluso después de muertas,
Y fuimos agradecidos a la magia de los días,
Eternos en esencia, de sol y sombra hechos…”

Le sigue “PLAN DE VUELO” una balada mucho más mesurada que coquetea con el pop más fino y elegante que pueda existir, pero que también se vuelve un deleite entero escuchar y que seguramente encontrará cabida en los gustos de las generaciones más jóvenes sin que por ello deje de ser apreciado por un público más experimentado.

Apenas en la tercera posición encontramos al tema que le da nombre al álbum, “CARNE Y VERSO”, que brilla por sí solo y que bien podría constituirse como el sencillo más intenso que la promoción del trabajo podría arrojar.


Video "Carne y Verso"


Es aquí cuando uno descubre, tras varias oídas, lo que la propia Mercedes ha querido transmitir con el álbum, esa dualidad artista/mujer, poeta/humano, creativa/destructora, etérea/realista con la que seguramente ha lidiado durante toda su carrera como compositora e intérprete en un mundo que a veces se muestra todo, menos amable, con los seres que habitamos en él y especialmente con aquellos cuya sensibilidad, como la de la Ferrer, les permite percibir más allá de lo que pareciera evidente. Es una canción intrigante, casi mística, repleta de un simbolismo que transmuta en sonidos que difícilmente escapan a la memoria.

“…en mi planeta espiral llego a siempre a tiempo de recuperar,
ya me lo avisaron hace mucho tiempo, soy de Carne y Verso…”

Fotografía: Inma Grass

EL PODER”, el cuarto track del álbum, viene a continuar con la brecha de temas repletos de baterías estruendosas que le hacen honor al título, en tanto que la voz de la cantante nos indica que se acerca un movimiento en el que ella no escatima en tomar el liderazgo. Es un tema combustible, provocador si se quiere. La influencia de la música de los setentas se palma mejor que nunca en este instante del disco, a partir del cual uno continua con un viaje del que aún falta ver mucho y que, sin embargo, ya tiene varios momentos álgidos.

MONSTRUOS (Ahí fuera)” se convierte en un ejercicio de introspección y reflexión sobre asuntos a los que la propia Mercedes ha decidido dedicar unas líneas. Transmite una desesperación acentuada por una desolación personal que se desborda en gritos que convierten a este canto en el punto de inflexión definitivo de la obra. Mercedes se entrega sin mesura durante esta interpretación, sin mayor recato y demuestra una vez más por qué es una artista a la que vale la pena seguir la pista. Se puede admitir que esta es la joya oculta del disco.

Decir que te quiero no parece ser suficiente
y duele la vida hasta lo insoportable,
hay monstruos, ahí fuera, que no nos dejan respirar,
nada es como era…”


Canción "Monstruos(Ahí fuera)".

CIUDAD ARDIENTE” viene a calmar un poco las aguas después de la revuelta causada por el tema anterior, resultando en un composición apacible, deliciosa, melódica, digna acompañante de una buena copa de vino tinto. El obsequio más cercano a la venia pop que también forma parte de la discografía de Mercedes Ferrer. En vivo debe sonar fabuloso.

LETANÍA” ostenta el honor de contar con la participación del cantante Carlos Ann (de origen barcelonés) y que en conjunto con Ferrer crean una dupla indescriptible, inusitada y ante todo, memorable. Sus voces convergen de una manera perfecta, como si la canción nunca hubiese podido ser imaginada de otra manera. Es un cántico al amor, quizá a un amor extraño, a un cariño oblicuo repleto de melancolía, de añoranza y esperanza por aquello que, tal vez, no tenga mucho futuro pero que justo ahora causa un revuelo en el sentir.

Tengo tanto miedo de perderte,
tanto o más que de quererte
tanto…”

Al llegar a “WORD GUN” uno no puede evitar sonreír sabiendo que la cantante ha lanzado, una vez más (como en muchas otras ocasiones en su carrera), un guiño sutil pero cándido a una de sus influencias musicales favoritas: David Bowie. Al final la canción retoma esa energía rebosante que remite a los trabajos de Mercedes de finales de los ochentas y principios de los noventas, coqueteando con el crossover lírico y disparando un tema cuya interpretación seguramente la complace mucho.
Antes de llegar a la recta final se encuentra “QUÉ QUEDA DE MÍ”, que se antoja nuevamente como una composición misteriosa, críptica, que bien podría ser el detrito emocional de lo que “Letanía” trajo consigo pero que no deja de ser poderoso e hipnótico. Mercedes vuelve a arroparse de guitarras eléctricas, sintetizadores y acordes que remiten una vez más a épocas de antaño pero que suenan refrescantemente actuales.

VUELTAS DE NORIA” es la maravilla que cierra el círculo de esta magnífica obra. Y no podría tener un final más perfecto. Es una balada entrañable, repleta de melancolía, donde la autora prescinde del entorno rocanrolero que impera en el álbum y le da protagonismo absoluto a la voz y a la guitarra acústica, con una letra que desdibuja un reencuentro consigo misma, ese reconocimiento en el espejo del que cantaba al inicio del álbum, ese poderío transformado en poesía, el aterrizaje sereno después de un plan de vuelo que ha desembocado en batallas con monstruos y disparos con letras en forma de bala, el resultado de un acto de fe a pesar de haberse quedado sin nada. Mercedes despide su trabajo diciéndonos que sigue aquí, que sigue siendo la talentosa mujer que tantos momentos gratos nos ha regalado: la misma que declaraba que Europa se duerme y que tenía todas las calles para echarse a correr, el imán que atrae generaciones en un tiempo futuro y en un tiempo real. La mujer que se mira así misma después de una larga travesía y la cantante que la acompaña dentro: la carne y el verso reconciliados.

Vuelvo a ser yo,
a ser la misma de ayer,
después de todas las vueltas de noria que tuve que dar,
si nunca dejé ni un instante de creer en ti,
en mí…”

En suma: En este álbum Mercedes Ferrer se desnuda como artista y como ser humano, sin pudor alguno, consciente de que ha alcanzado una madurez irrefutable y que además es capaz de hacer lo que le da la gana, sabiendo encima que le que quedará bien, sin que esto implique que el resultado esté exento de arduo trabajo y dedicación, diligencias a las que ella se entrega como pocos intérpretes lo hacen ya en estos tiempos.

Escucha obligada e indispensable del melómano escéptico que cree que ya es difícil sorprenderse en términos musicales durante esta época, especialmente en cuestiones de trabajos de origen iberoamericano; reconfortante experiencia para el seguidor de Mercedes Ferrer; recomendación absoluta para todo aquél que quiera descubrir un tesoro en medio de un mar comercial (a menudo inhóspito) y una declaración de principios de una cantante que aún tiene mucho que ofrecer y que no se cansa de superarse en cada entrega de un nuevo álbum.

CARNE Y VERSO” es una vorágine de sensaciones acústicas ante la cual es imposible permanecer indiferente.

Artículo escrito por Pedro G. Gallardo.

**Dicho álbum se halla disponible, actualmente, en todas las plataformas digitales.

Las últimas copias de la primera edición física aún pueden adquirirse a través de la tienda de la artista en el sitio Beloud:

https://beloud.co/shop/es/mercedesferrer/product/2496



Fotografía: Iván Ferreiro