domingo, 11 de noviembre de 2018

MERCEDES FERRER - "CARNE Y VERSO" (2018)


**Comenzamos aquí una serie de reseñas
 sobre álbumes de la músico madrileña Mercedes Ferrer.

MERCEDES FERRER - “CARNE Y VERSO” (Autoeditado - 2018)


Pocas veces la belleza física y el talento se funden para formar una conflagración sonora única que trasciende más allá de la mera ambición comercial o la banal intención por formar parte de las tendencias pasajeras musicales que inundan el panorama por estos días. Y si hay alguien que endorsa en su totalidad esa majestuosidad artística engarzada con una inigualable hermosura corpórea no es otra sino MERCEDES FERRER.


Fotografía de portada: Juan Pérez-Fajardo


Más de 30 años de carrera musical avalan la trayectoria de esta cantautora madrileña cuya formación tan ecléctica y, valga decirlo, privilegiada, la han convertido en un referente musical obligado de la música en el idioma de Cervantes, aún y cuando en cierta forma su trascendencia en las listas de popularidad se ha visto menguada por la oferta masiva.

Es así como después de casi 9 años de haberse publicado su anterior trabajo, “Travesía” (confeccionado en su totalidad en tierras mexicanas), se ha lanzado su nuevo álbum “CARNE Y VERSO”, que aunque también fue concebido en México, ha visto la luz varios años después ya en España, resultado de una exitosa campaña de crowdfunding en donde sus propios seguidores, convertidos ahora en mecenas, han tenido el honor de contar con una mención dentro de las páginas del librillo que acompaña al álbum y que además está repleto de fabulosas imágenes creadas por el propio padre de la artista, al menos durante la primera edición del mismo.

Y la obra arranca con tanta fuerza que uno no puede interrumpir la escucha del disco porque a cada minuto es posible encontrar algo nuevo con lo que sentirse fascinado dentro de los 10 temas que lo componen. Ya sea la música, las letras, la exquisita voz de Mercedes que sigue mostrando esa tesitura irresistible que engalana desde siempre en sus interpretaciones, o la combinación de todos los elementos para formar al unísono una experiencia a la que vale la pena dedicarle no una, sino varias reproducciones.

“ACTO DE FE” es el banderazo de salida del disco (que también fue elegido efigie para fungir como primer sencillo del álbum) con un despegue que desde los primeros segundos contagia de la energía que transmiten las guitarras eléctricas, la batería y el poderío que demuestra Mercedes apenas en los primeros versos y que no decaen en ningún momento a lo largo de toda su longitud.

“Creímos en la riqueza del lenguaje que heredamos,
Habiendo cosas que duelen más, incluso después de muertas,
Y fuimos agradecidos a la magia de los días,
Eternos en esencia, de sol y sombra hechos…”

Le sigue “PLAN DE VUELO” una balada mucho más mesurada que coquetea con el pop más fino y elegante que pueda existir, pero que también se vuelve un deleite entero escuchar y que seguramente encontrará cabida en los gustos de las generaciones más jóvenes sin que por ello deje de ser apreciado por un público más experimentado.

Apenas en la tercera posición encontramos al tema que le da nombre al álbum, “CARNE Y VERSO”, que brilla por sí solo y que bien podría constituirse como el sencillo más intenso que la promoción del trabajo podría arrojar.


Video "Carne y Verso"


Es aquí cuando uno descubre, tras varias oídas, lo que la propia Mercedes ha querido transmitir con el álbum, esa dualidad artista/mujer, poeta/humano, creativa/destructora, etérea/realista con la que seguramente ha lidiado durante toda su carrera como compositora e intérprete en un mundo que a veces se muestra todo, menos amable, con los seres que habitamos en él y especialmente con aquellos cuya sensibilidad, como la de la Ferrer, les permite percibir más allá de lo que pareciera evidente. Es una canción intrigante, casi mística, repleta de un simbolismo que transmuta en sonidos que difícilmente escapan a la memoria.

“…en mi planeta espiral llego a siempre a tiempo de recuperar,
ya me lo avisaron hace mucho tiempo, soy de Carne y Verso…”

Fotografía: Inma Grass

“EL PODER”, el cuarto track del álbum, viene a continuar con la brecha de temas repletos de baterías estruendosas que le hacen honor al título, en tanto que la voz de la cantante nos indica que se acerca un movimiento en el que ella no escatima en tomar el liderazgo. Es un tema combustible, provocador si se quiere. La influencia de la música de los setentas se palma mejor que nunca en este instante del disco, a partir del cual uno continua con un viaje del que aún falta ver mucho y que, sin embargo, ya tiene varios momentos álgidos.

“MONSTRUOS (Ahí fuera)” se convierte en un ejercicio de introspección y reflexión sobre asuntos a los que la propia Mercedes ha decidido dedicar unas líneas. Transmite una desesperación acentuada por una desolación personal que se desborda en gritos que convierten a este canto en el punto de inflexión definitivo de la obra. Mercedes se entrega sin mesura durante esta interpretación, sin mayor recato y demuestra una vez más por qué es una artista a la que vale la pena seguir la pista. Se puede admitir que esta es la joya oculta del disco.

“Decir que te quiero no parece ser suficiente
y duele la vida hasta lo insoportable,
hay monstruos, ahí fuera, que no nos dejan respirar,
nada es como era…”


Canción "Monstruos(Ahí fuera)".

“CIUDAD ARDIENTE” viene a calmar un poco las aguas después de la revuelta causada por el tema anterior, resultando en un composición apacible, deliciosa, melódica, digna acompañante de una buena copa de vino tinto. El obsequio más cercano a la venia pop que también forma parte de la discografía de Mercedes Ferrer. En vivo debe sonar fabuloso.

“LETANÍA” ostenta el honor de contar con la participación del cantante Carlos Ann (de origen barcelonés) y que en conjunto con Ferrer crean una dupla indescriptible, inusitada y ante todo, memorable. Sus voces convergen de una manera perfecta, como si la canción nunca hubiese podido ser imaginada de otra manera. Es un cántico al amor, quizá a un amor extraño, a un cariño oblicuo repleto de melancolía, de añoranza y esperanza por aquello que, tal vez, no tenga mucho futuro pero que justo ahora causa un revuelo en el sentir.

“Tengo tanto miedo de perderte,
tanto o más que de quererte
tanto…”

Al llegar a “WORD GUN” uno no puede evitar sonreír sabiendo que la cantante ha lanzado, una vez más (como en muchas otras ocasiones en su carrera), un guiño sutil pero cándido a una de sus influencias musicales favoritas: David Bowie. Al final la canción retoma esa energía rebosante que remite a los trabajos de Mercedes de finales de los ochentas y principios de los noventas, coqueteando con el crossover lírico y disparando un tema cuya interpretación seguramente la complace mucho.
Antes de llegar a la recta final se encuentra “QUÉ QUEDA DE MÍ”, que se antoja nuevamente como una composición misteriosa, críptica, que bien podría ser el detrito emocional de lo que “Letanía” trajo consigo pero que no deja de ser poderoso e hipnótico. Mercedes vuelve a arroparse de guitarras eléctricas, sintetizadores y acordes que remiten una vez más a épocas de antaño pero que suenan refrescantemente actuales.

“VUELTAS DE NORIA” es la maravilla que cierra el círculo de esta magnífica obra. Y no podría tener un final más perfecto. Es una balada entrañable, repleta de melancolía, donde la autora prescinde del entorno rocanrolero que impera en el álbum y le da protagonismo absoluto a la voz y a la guitarra acústica, con una letra que desdibuja un reencuentro consigo misma, ese reconocimiento en el espejo del que cantaba al inicio del álbum, ese poderío transformado en poesía, el aterrizaje sereno después de un plan de vuelo que ha desembocado en batallas con monstruos y disparos con letras en forma de bala, el resultado de un acto de fe a pesar de haberse quedado sin nada. Mercedes despide su trabajo diciéndonos que sigue aquí, que sigue siendo la talentosa mujer que tantos momentos gratos nos ha regalado: la misma que declaraba que Europa se duerme y que tenía todas las calles para echarse a correr, el imán que atrae generaciones en un tiempo futuro y en un tiempo real. La mujer que se mira así misma después de una larga travesía y la cantante que la acompaña dentro: la carne y el verso reconciliados.

“Vuelvo a ser yo,
a ser la misma de ayer,
después de todas las vueltas de noria que tuve que dar,
si nunca dejé ni un instante de creer en ti,
en mí…”

En suma: En este álbum Mercedes Ferrer se desnuda como artista y como ser humano, sin pudor alguno, consciente de que ha alcanzado una madurez irrefutable y que además es capaz de hacer lo que le da la gana, sabiendo encima que le que quedará bien, sin que esto implique que el resultado esté exento de arduo trabajo y dedicación, diligencias a las que ella se entrega como pocos intérpretes lo hacen ya en estos tiempos.

Escucha obligada e indispensable del melómano escéptico que cree que ya es difícil sorprenderse en términos musicales durante esta época, especialmente en cuestiones de trabajos de origen iberoamericano; reconfortante experiencia para el seguidor de Mercedes Ferrer; recomendación absoluta para todo aquél que quiera descubrir un tesoro en medio de un mar comercial (a menudo inhóspito) y una declaración de principios de una cantante que aún tiene mucho que ofrecer y que no se cansa de superarse en cada entrega de un nuevo álbum.

“CARNE Y VERSO” es una vorágine de sensaciones acústicas ante la cual es imposible permanecer indiferente.

Artículo escrito por Pedro G. Gallardo.

**Dicho álbum se halla disponible, actualmente, en todas las plataformas digitales.

Las últimas copias de la primera edición física aún pueden adquirirse a través de la tienda de la artista en el sitio Beloud:

https://beloud.co/shop/es/mercedesferrer/product/2496



Fotografía: Iván Ferreiro

No hay comentarios:

Publicar un comentario